Y como ya había mencionado el motoquero marplatense Piro había distintas opciones.
Una alternativa era volverme como fui, en moto. Me esperarían
20.000 kilómetros por recorrer, una etapa por Centroamérica en época de lluvia.
Y cuando allí es época de lluvia, no es garúa precisamente. Son las famosas
tormentas tropicales que son bastante fuertes —y no tan pasajeras como uno se
las imagina— . Luego al llegar a Panamá tendría que encontrar alternativas para
cruzar el famoso y temido Tapón de Darien. Sin dejar de lado que siempre “Dios
provee”, en el mejor de los casos tendría una espera de 1 mes para concretar
algún cruce por mar a un precio accesible.
Pero suponiendo que todo eso fuera posible hacerlo sin
mayores sobresaltos —una vez en tierra colombiana— tendría que decidir volverme
por el océano Atlántico o por el Pacifico. Claramente la opción a elegir seria
por el Atlántico. Sin embargo, recorrer Brasil en plena época mundialista —a
pesar de que soy bastante futbolero— no me hacia mucha gracia por las
consecuencias que tiene todo gran evento (todo carisimo, todo lleno, etc).
En definitiva, serian entre 4 y 6 meses mas de viaje.
La otra opción era volverme sin la
moto, ya sea en avión o por tierra. Pero la moto se tendría que quedar en Guatemala
porque en caso de mandarla por barco o avión —sacando de lado que seria muy
caro— al llegar a la Argentina quedaría retenida en la Aduana por tener
vencido, ampliamente, el plazo para reingresarla.
Entonces la alternativa era venderla en Guatemala, opción que
era viable en ese país, ya que esta permitido nacionalizarla pagando los
impuestos correspondientes.
Avanzando en esta opción me puse a buscar las distintas
alternativas para regresar. Por tierra no me salia mucho mas barato que por
avión, así que decidí buscar por esta vía.
Sin embargo, la única alternativa a un precio razonable era
la vía Guatemala- Buenos Aires del 14 de junio. Era mas de un mes de espera. Yo
estaba hospedado en la casa de Pablo y su familia, pero tampoco quería abusar. La
idea de instalarme todo ese tiempo era lo mas parecido a eso. Pero en un gesto
—que a medida que va pasando el tiempo lo valoro mas— Pablo me dio la
tranquilidad de que me podría quedar en su casa cuanto fuera necesario.
Así como estaban planteadas las opciones decidí por esta
segunda.
Con respecto a la moto, me puse en contacto con la gente de
Honda Guatemala que me ofrecieron su ayuda en la logística respecto a su
nacionalización y venta. Los pasos a seguir serian nacionalizar la moto y luego
dejarla en consignación en el local de Honda hasta que se vendiese.
Mientras tanto pasaban los días, y con muy buena
predisposición la gente de Honda se contactaba con sus distintos departamentos,
quienes me pedían uno que otro documento.
Pero se acercaba el día de mi partida y no tenia nada
resuelto respecto a la nacionalización de la moto.
Hasta que faltando dos días me avisan que había un
inconveniente con el tramite ya que para descargar la moto de mi pasaporte necesitarían que yo este
presente. Y no daban los días. Entonces me reuní con la gente de Honda y el
agente aduanero a fin de evaluar las distintas alternativas.
Haciendo los cálculos previos, el costo entre esta operación y nacionalizar la moto eran muy parecidos.
Pero estábamos a jueves y yo me iba el sábado. Había que
agilizar todo. Pero la decisión ya estaba tomada, la moto viajaría conmigo en
el avión.
El viernes a la mañana fui a adelantar los tramites y
descargue la moto de mi pasaporte informando que seria reexportada en avión.
Después de haberme hecho la idea de que la moto no volvería
conmigo era increíble pensar que la tendría nuevamente en Buenos Aires.
Sin embargo —en el transcurso de ese día— Luis, el agente
aduanero, me informa que Avianca se había
echado atrás y que no aceptaba la transportar la moto. Entonces
empezamos a buscar una alternativa. Mientras tanto, ya habíamos ingresado a la
moto en el sector de Exportación Aérea. Ya no había vuelta atrás.
Ya con la opción de Avianca descartada, que nunca ni siquiera
contestaron, el viernes a la noche me pasan la cotización final de la única
alternativa para enviarla por avión. Cuadruplicaba el costo estimado
inicialmente.
Entonces la única alternativa era volver al plan A y dejar la
moto en Guatemala. Y como si fuera poco la ayuda que me había dado Pablo en
todo este tiempo, el se ofreció a ayudarme junto con Juan Carlos para cualquier
cosa que hiciera falta.
La cuestión es que yo regrese a Buenos Aires y Doña Florinda quedo en Guatemala. Y desde Buenos Aires les escribo, mientras retomo mis cosas y voy planeando mi futuro a corto y mediano plazo.
De eso les contare en la próxima.
Antes que nada... ¡¡¡ BIENVENIDO A LA ARGENTINA!!! Tenes para escribir un libro locomotor!!! que impresionante gira te pegaste Hermano!!! la verdad que estamos emocionados por estos lares marplanauticos, del vertigo de los ultimos acontecimientos que te sucedieron!!!ademas que tuviste que dejar a Doña Florinda en el extranjero... y bueno ya tenes una buena excusa para volver a girar...ir a buscar a la Doña Florinda!!!
ResponderBorrarque Heavy emocionalmente habrá sido volver de un sacudon... lo que tardaste un año en ir hacia ese punto determinado.
Increíble y nuevamente Felicitaciones por la Prolijidad del Viaje!!! Impecable Hermano!!!
Cuando andes por Mar del Plata , pasate a comer un Asadito Costero, aqui estaremos, hasta que se acaben las olas!!!
Un Abrazo!!!
emilioleonardopiro@hotmail.com