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domingo, 13 de julio de 2014

Volver

Había llegado el momento de decidir como seria el regreso.

Y como ya había mencionado el motoquero marplatense Piro había distintas opciones.

Una alternativa era volverme como fui, en moto. Me esperarían 20.000 kilómetros por recorrer, una etapa por Centroamérica en época de lluvia. Y cuando allí es época de lluvia, no es garúa precisamente. Son las famosas tormentas tropicales que son bastante fuertes —y no tan pasajeras como uno se las imagina— . Luego al llegar a Panamá tendría que encontrar alternativas para cruzar el famoso y temido Tapón de Darien. Sin dejar de lado que siempre “Dios provee”, en el mejor de los casos tendría una espera de 1 mes para concretar algún cruce por mar a un precio accesible.

Pero suponiendo que todo eso fuera posible hacerlo sin mayores sobresaltos —una vez en tierra colombiana— tendría que decidir volverme por el océano Atlántico o por el Pacifico. Claramente la opción a elegir seria por el Atlántico. Sin embargo, recorrer Brasil en plena época mundialista —a pesar de que soy bastante futbolero— no me hacia mucha gracia por las consecuencias que tiene todo gran evento (todo carisimo, todo lleno, etc).

En definitiva, serian entre 4 y 6 meses mas de viaje.

La otra opción era volverme sin la moto, ya sea en avión o por tierra. Pero la moto se tendría que quedar en Guatemala porque en caso de mandarla por barco o avión —sacando de lado que seria muy caro— al llegar a la Argentina quedaría retenida en la Aduana por tener vencido, ampliamente, el plazo para reingresarla.

Entonces la alternativa era venderla en Guatemala, opción que era viable en ese país, ya que esta permitido nacionalizarla pagando los impuestos correspondientes.

Avanzando en esta opción me puse a buscar las distintas alternativas para regresar. Por tierra no me salia mucho mas barato que por avión, así que decidí buscar por esta vía.

Sin embargo, la única alternativa a un precio razonable era la vía Guatemala- Buenos Aires del 14 de junio. Era mas de un mes de espera. Yo estaba hospedado en la casa de Pablo y su familia, pero tampoco quería abusar. La idea de instalarme todo ese tiempo era lo mas parecido a eso. Pero en un gesto —que a medida que va pasando el tiempo lo valoro mas— Pablo me dio la tranquilidad de que me podría quedar en su casa cuanto fuera necesario.

Así como estaban planteadas las opciones decidí por esta segunda.

Con respecto a la moto, me puse en contacto con la gente de Honda Guatemala que me ofrecieron su ayuda en la logística respecto a su nacionalización y venta. Los pasos a seguir serian nacionalizar la moto y luego dejarla en consignación en el local de Honda hasta que se vendiese.

Mientras tanto pasaban los días, y con muy buena predisposición la gente de Honda se contactaba con sus distintos departamentos, quienes me pedían uno que otro documento.

Pero se acercaba el día de mi partida y no tenia nada resuelto respecto a la nacionalización de la moto.

Hasta que faltando dos días me avisan que había un inconveniente con el tramite ya que para descargar la moto de mi pasaporte necesitarían que yo este presente. Y no daban los días. Entonces me reuní con la gente de Honda y el agente aduanero a fin de evaluar las distintas alternativas.

En ese momento surgió el plan de b: mandar la moto en el avión como si fuera carga mía. Algo insólito pero que se puede hacer. Llamamos a Avianca y nos confirmaron que era viable con un costo estimativo mas que razonable.

Haciendo los cálculos previos, el costo entre esta operación y nacionalizar la moto eran muy parecidos.

Pero estábamos a jueves y yo me iba el sábado. Había que agilizar todo. Pero la decisión ya estaba tomada, la moto viajaría conmigo en el avión.

El viernes a la mañana fui a adelantar los tramites y descargue la moto de mi pasaporte informando que seria reexportada en avión.

Después de haberme hecho la idea de que la moto no volvería conmigo era increíble pensar que la tendría nuevamente en Buenos Aires.

Sin embargo —en el transcurso de ese día— Luis, el agente aduanero, me informa que Avianca se había  echado atrás y que no aceptaba la transportar la moto. Entonces empezamos a buscar una alternativa. Mientras tanto, ya habíamos ingresado a la moto en el sector de Exportación Aérea. Ya no había vuelta atrás.

Ya con la opción de Avianca descartada, que nunca ni siquiera contestaron, el viernes a la noche me pasan la cotización final de la única alternativa para enviarla por avión. Cuadruplicaba el costo estimado inicialmente.

Entonces la única alternativa era volver al plan A y dejar la moto en Guatemala. Y como si fuera poco la ayuda que me había dado Pablo en todo este tiempo, el se ofreció a ayudarme junto con Juan Carlos para cualquier cosa que hiciera falta.

La cuestión es que yo regrese a Buenos Aires y Doña Florinda quedo en Guatemala. Y desde Buenos Aires les escribo, mientras retomo mis cosas y voy planeando mi futuro a corto y mediano plazo.

De eso les contare en la próxima.

1 comentario:

  1. Antes que nada... ¡¡¡ BIENVENIDO A LA ARGENTINA!!! Tenes para escribir un libro locomotor!!! que impresionante gira te pegaste Hermano!!! la verdad que estamos emocionados por estos lares marplanauticos, del vertigo de los ultimos acontecimientos que te sucedieron!!!ademas que tuviste que dejar a Doña Florinda en el extranjero... y bueno ya tenes una buena excusa para volver a girar...ir a buscar a la Doña Florinda!!!
    que Heavy emocionalmente habrá sido volver de un sacudon... lo que tardaste un año en ir hacia ese punto determinado.
    Increíble y nuevamente Felicitaciones por la Prolijidad del Viaje!!! Impecable Hermano!!!
    Cuando andes por Mar del Plata , pasate a comer un Asadito Costero, aqui estaremos, hasta que se acaben las olas!!!
    Un Abrazo!!!
    emilioleonardopiro@hotmail.com

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