Translate

domingo, 29 de marzo de 2015

A empezar

Retomando el relato, no el viaje, es que trataré de escribir este breve epílogo sobre mi vuelta a Buenos Aires después de guitarrear por América.

En mi última entrada —por Julio de 2014—, les había contado que mi regreso a Buenos Aires había sido sin escalas, poéticamente hablando claro, porque tuve mis esperas en los aeropuertos del Salvador y Lima. Pero un sábado estaba en el aeropuerto de Guatemala y a las 40 horas ya estaba en Ezeiza.

Para ese entonces, mi querida moto —“Doña Florinda”— había quedado en Guatemala con un futuro bastante incierto. Lo sigue teniendo, aunque ya con nacionalidad guatemalteca y a la espera de un nuevo dueño que la lleve a rodar.

Y los momentos posteriores a mi regreso —que no fueron precisamente días— sirvieron para reencuentros y para reflexionar, de acomodar el espíritu al cuerpo. Uno había vuelto, el otro no.

Meditar sobre el ahora y un poco mas allá. Durante el viaje esos momentos de reflexión me lo daban los viajes en moto. Ante esta carencia tuve que improvisar con largas caminatas.

Ese planteo es el gran desafío para el regreso de un viaje sin tiempos ni agenda, donde se deja todo. Por eso, es como un volver a empezar. Ahora entiendo a los viajeros que no se pueden acomodar al regreso.

Por que en el viaje, la rutina esta hecha de pequeños, pero irrepetibles, momentos.

Era llegar a un lugar desconocido. Buscar espacios donde tocar. Una vez logrado ese objetivo conocer, con más tranquilidad, el lugar y su gente. Después de 14 meses de viaje, todo ello fue creando hábitos muy alejados de la vida en Buenos Aires.

En el comienzo del viaje ya era consciente de este desafío. La re-definición de los vínculos. Con la familia, los amigos, la profesión, etc.

Con la familia no fue necesaria una re-definición. Ya el vínculo esta dado naturalmente y es inmodificable.

Con los amigos el desafío es diferente. Con tanto tiempo y lejanía se pierde la cotidianidad de compartir momentos con amigos. Por lo tanto el desafío es volver a tejer esas relaciones. La tarea no es sencilla  por que la percepción propia del tiempo transcurrido es menor que la real.

En cuanto a la profesión...

Una de las primeras cosas que comprobé con el viaje es que si uno hace lo que le gusta lo demás viene por añadidura. Eso sí, habrá que bancarse la incertidumbre y despedirme de la vida segura y metódica del oficinista.

No hay que ser muy perspicaz para adivinar lo que me gusta. Y para seguir “guitarreando” mi objetivo a corto plazo es seguir formándome. Porque conocer grandes músicos a lo largo del viaje dieron cuenta de mis, no pocas, carencias musicales.

En ese búsqueda encontré la Universidad Nacional de Artes (UNA ex IUNA). Allí podría cursar la carrera de guitarra.

Pese a meses de intensa preparación, que no fueron suficientes, no aprobé el examen de audio-perceptiva, materia en la que soy totalmente primerizo y hay que darle su tiempo para asimilarlo. Asi que la que seguiré preparando este año.

Pero lo hizo replantearme mi ingreso a la UNA, es que en la evaluación de guitarra, no me aprobaron por que consideran mi técnica (de la escuela de Tárrega) vieja, obsoleta, desactualizada y, por lo tanto, incorrecta. Entonces para entrar, tendría que modificarla. Cuestión a meditar ya que es más que un cambio de postura. Encierra tambien diferencias filosóficas en cuanto a la concepcion del sonido que tiene que salir de la guitarra. Por lo pronto voy a retomar mis clases con mi maestro Tomás Alonso.

Y como en estos meses estuve preparando un repertorio específico para rendir la audición dejé de lado las obras que toqué en el viaje. Con este nuevo panorama, pondré nuevamente el repertorio en dedo para buscar lugares para tocar en la ciudad.

Por otro lado, con respecto a lo que fue mi profesión en los últimos años antes del viaje, la abogacía, asumí su incompatibilidad con la música, cuando ésta no es considerada solo un pasatiempo.

Igualmente cada tanto estaré despuntando el vicio con algún que otro caso que llegue a mis manos y cuando las circunstancias lo ameriten.

Pero, principalmente, incursionaré en el camino de la docencia. Es por eso que en estos meses, desde mi vuelta a Buenos Aires, estuve cursando las materias pedagógicas en la Facultad de Derecho para poder dar clases en colegios secundarios, lo más pronto posible.

En fin. Espero que con este breve epílogo, dar señales de vida y que todos que me acompañaron en este Guitarreando por América sepan como fue mi vuelta a casa.

No quiero despedirme sin antes agradecer. Pero son tantas las personas, y que me ayudaron tanto, que debería dedicarles una entrada exclusiva, cosa que voy a hacer. Espero que ese momento me encuentre inspirado y pueda poner en palabras mi sentimiento de gratitud.

Así que, hasta la próxima!!

1 comentario:

  1. Grande Pedro!!! Nos alegra escucharte de nuevo por este medio!!! es duro el acomodar la cabeza y el espíritu nuevamente, después de semejante gira ,a la rutina diaria...pero lo bueno es que uno viene, con otra perspectiva y mas experiencia, para poder arrancar con energía renovada, en la vuelta a casa.
    Un abrazo Hermano!! y te seguimos en esta nueva etapa del viaje llamado Vida.

    ResponderBorrar