La cosa fue asi: En Medellin, guitarra tuvo un pequeña caida estando guardada en su funda. Se había rajado un poco en la parte de la cabeza —donde va el clavijero—. Un luthier de alli me la había pegado.
Sin embargo, por algún golpe, — sospecho que fue en el ferry— se había vuelto a rajar en el mismo lugar.
Imagínense que un pueblito perdido en el medio de la selva costarricense, las posibilidades de encontrar alguien que me la pudiese arreglar —siendo optimista— eran muy escasas.
Fui a averiguar por el pueblo, y prácticamente tenia que explicar que es un luthier. A esa altura barajaba dos alternativas: o me iba a una ciudad o compraba pegamento para arreglarla por mi cuenta. Ninguna de las dos opciones me hacia mucha gracia.
Pero para no descartar ninguna posibilidad me fui a La Colina a hablar con el músico. Quizás conocía a alguien que me pudiera ayudar.
Y allí se dio el pequeño milagro de la Providencia. En Monteverde vivía un luthier y músico, violinista. Un tal Paul Smith.
Mi primera impresión es que no seria fácil encontrarlo ya que en el hotel me informaron que el no iba mucho y que tratarían de conseguirme el teléfono.
Y se complicó mas cuando la persona que me lo iba a conseguir ya se había ido y recién lo podría ubicar en dos días.
Sin mucha expectativa me puse a googlear a Paul Smith, el supuesto luthier de Monteverde. Y zaz, apareció su blog, paulwarrentsmith.blogspot.com. Eso si, su ultima entrada era de antigua data. Le mande un correo contándole mi situación.
Inesperadamente, me contesta a las pocas horas, ofreciendo su ayuda y que nos podríamos encontrar al día siguiente en la reunión de los cuáqueros.
Así allí fui. Las reunión tiene la particularidad que los bancos están acomodados de forma espiral y la gente esta en total silencio. Así fue un buen rato. Después de eso se para una señora, y en lo que entendí en mi pobre ingles, es que estaba pidiendo que la gente nueva se presente.
Deje que se presenten algunos, y tome la palabra, y mi ingles bastante precario, les conté de mi viaje y que Paul Smith me había invitado. En ese momento se presento Paul, un hombre de unos 70 y tantos.
Después de la reunión nos pusimos a charlar y le mostré la guitarra. Para mi felicidad, me dijo que la podría arreglar. Pero a la tarde iría a caminar por una reserva. Me invito a ir con ellos para después ir a su taller a arreglar la guitarra. Antes de eso me invitó a comer con su señora, Silvia.
Ahí me contaron que estaban hace 40 años en Monteverde. Pero que antes de esto Paul había viajado por todo el mundo y que en Bolivia había conocido a Silvia, que es de Chile.
Allí, pegamos la guitarra con pegamento y le pusimos unos clavos de refuerzo.
Asi fue que Hether me contrató para que toque dos dias en el hotel.
Tambien me contrataron para tocar en el restaurant TreeHouse, que tiene la particularidad de tener un arbol en medio del lugar. Esta rankeado en el top 10 de los restaurantes mas raros del mundo. Muchas gracias Erick por la oportunidad!
Mientras tanto, unos amigos míos de curupa —el club de rugby donde juego— estaban por Costa Rica de vacaciones. Finalmente pudimos coordinar donde encontrarnos. A ese lugar ya lo conocía: Santa Teresa.
Asi que hacia alla me fui!
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