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lunes, 13 de enero de 2014

Llegando a Santa Teresa (Costa Rica)

Desde la selva costarricense, mas precisamente Monteverde, actualizo las que fueron mis vivencias post Panamá.



Como les venía contando, estando en Panamá preparando la partida hacia Costa Rica, me llega un correo de Uky en el que me cuenta que ya estaba en Santa Teresa con la novia.

Para el público que se renueva les cuento que a Uky lo conocí en Copacabana en Bolivia. Junto con Carni, conformaba el famoso dúo dinámico.
Compartimos un gran tramo del viaje, principalmente en Perú, durante 3 meses.
Después de Perú, las cosas inesperadas del viaje hicieron separar sus caminos. Carni fue para el norte y Uky al sur.
Con Carni me volví a encontrar en Colombia pero a Uky no lo veía desde Agosto.
Hecha esta pequeña reseña, vuelvo con el relato.

Dada la cercanía de las fiestas, decidí acelerar el paso para encontrarme con Uky en Costa Rica.

Salí de la ciudad de Panamá el 21 de diciembre sin otra premisa que llegar a Santa Teresa el 23.
No tenia muy claro ni la distancia ni el tiempo, pero si sabía que no iba a poder hacerlo en un día.

El primer tramo fue por autopista, bien. Pero después me tocó un tramo donde la carretera esta horrible. Llena de baches. 
Cuestión es que llegué a la frontera como a las 4 de la tarde. Había mucha gente haciendo fila, pero yo no tuve que hacer por ser "motorista".
Pero si tuve que desarmar y armar la carga porque tenia el pasaporte guardado en el bolso estanco.

En un rato, y bajo la mirada atónita de toda la gente de a fila, desarmé y armé toda la carga.

Terminé los tramites de un lado y del otro. Mientras tanto empezó a llover, fuerte.
Ya eran las 5, pero para mi buena fortuna, el uso horario cambiaba en CR por lo que tenia una hora mas de luz.
Pero no paraba de llover.

Y como no quería pasar la noche en la frontera, con fe ciega supuse que seria una típica tormenta tropical, por lo que si avanzaba unos cuantos kilómetros, pararía la lluvia y encontraria el cielo despejado.

A esa altura ya tenia un lugar para acampar. Me habian recomendado un lugar, a unos cuantos kilómetros, pasando un puente. Pero no sobre la orilla del río, fue la advertencia: porque hay "cocodrilos". Ante esa sugerencia, esboze una sonrisa, entre cómplice y nerviosa, esperando otra de vuelta. Pero no, había cocodrilos de verdad, jaja.

Y mientras rodaba hacia allá, comence a notar, con cada vez mas fueza, que mis suposiciones respecto a la lluvia no podían estar mas erradas.

No solamente llovía cada vez mas fuerte, sino que cada vez se veía menos, mis anteojos se empañaban mas, había mas camiones, y prácticamente ya no tenia adherencia al asfalto. En definitiva, había perdido el control de doña florina. Estaba indomable, me sentía cual Ron Damón, post cachetazo.

A esa altura estaba dispuesto a frenar en la primera estación de servicios que encontrase.
Pero nada aparecía en el horizonte y ya era pensar en frenar en cualquier lugar bajo techo.

No se si pasaron 5 o 10 minutos, que me parecieron eternos, pero empezaron a aparecer casitas.
Y me metí en una que tenia la tranquera abierta. Salieron varios perros y al fondo apareció un hombre.
Le expliqué la situación, y cuando pensé que estaba todo bien para armar la carpa, me dice que el solo era un inquilino y que el dueño vivía en la casa próxima.
Hacia ahí fui. Salió un señor al que le explico la situación y le pregunto si podría armar la carpa ahí.
Me contesta, muy amablemente, que si pero que espere por que en el jardín había perros bravos y se mete en la casa.
Cuando vuelve, me ofrece disculpas por anticipando porque tenia una habitación donde podía quedarme, pero no estaba acondicionada. Pero que maestro!
La habitación era mas que suficiente para pasar la noche y mucho mejor que una carpa.

Con Eduardo, este gentil sexagenario tico, nos quedamos charlando. Resultó ser que él también es motociclista y restaura motos. En su casa tenía guardada tres motos alemanas de la década del 40'.

Al día siguiente, seguí camino hacia Santa Teresa, teniendo un poco mas de precisiones. Ahora sabía que tendría que ir hasta Puntarenas para tomarme el ferry que me cruce por el golfo de Nicoya.

Me tome el ferry.


Una vez en Paquera sólo restaba hacer una hora y media de viaje por un camino de tierra que estaba bastante malo.


Y llegué finalmente a Santa Teresa.

¿Como fueron mis días en Santa Teresa? Eso lo sabrán en mi próxima entrega, jaja.

Abrazos!





2 comentarios:

  1. Jaja Peter! Fenómeno. Es como leer un libro de aventuras o estar esperando el próximo capítulo de la última serie yanqui.
    Se te extraña por acá. Te mandamos besos y abrazos. Ramiro, Ema, Simón, la flaca y tu big bro

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  2. Herni, yo tambien los extraño. mandales unos besos grandes a los chicos y a Lau. Abrazo!!

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