Retomando el relato, no
el viaje, es que trataré de escribir este breve epílogo sobre mi vuelta a Buenos Aires después de guitarrear por América.
En mi última entrada —por Julio de 2014—, les había contado que mi regreso a Buenos
Aires había sido sin escalas, poéticamente hablando claro, porque
tuve mis esperas en los aeropuertos del Salvador y Lima. Pero un
sábado estaba en el aeropuerto de Guatemala y a las 40 horas ya
estaba en Ezeiza.