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domingo, 6 de octubre de 2013

Baños

Como les adelante en mi ultima entrada, les escribo desde Quito, donde estaré por unos días mas. Despues de mi grata estadía en Manta, el martes 24 de septiembre, parti hacia Baños de Agua Santa. Una localidad turística ubicada en el centro de Ecuador, cerca de la ciudad de Ambato. El trayecto suponía una exigencia importante ya que eran 400 km hacia la selva, atravesando un cordón montañoso denominado La Mana.







No elegí la ruta principal pues me desviaba hacia el norte. Al fin de cuenta no se si fue la elección correcta porque la ruta elegida estaba en proceso de afaltado. Pero así como me sorprendieron los caminos de Bolivia y Perú, los de Ecuador tienen su encanto por la exuberancia de su vegetación. Así fui subiendo de a poco. De repente las nubes quedaron debajo mio. Doña Florinda y yo empezamos a sentir la altura. Mucho ahogamiento y mucho frío respectivamente.

La travesía duro 10 horas que por momentos se hicieron eternas. Pero finalmente llegue a Baños. Es un pueblo muy lindo, escondido entre montañas y volcanes. Esa noche y al día siguiente recorrí el pueblo.



Al día siguiente partí hacia una finca, en donde había una comunidad Haré Krishna, donde segun las recomendaciones, se podía estar de voluntario a cambio de hospedaje y comida. Para llegar hay que atravesar por debajo de muchas montañas a través de túneles. Fueron alrededor de 10, con una distancia promedio de 1 km. Algunos mas o menos iluminados y con agua que cae del techo. Hacerlo en moto es bastante adrenalinico, por no decir que me agarre un caso fuerte, sobre todo los primeros.
Y llegue a la finca de Vrindavan.


Ahí me recibió un chico chileno llamado Priya, quien me explico como era el funcionamiento de la finca. Decidí quedarme un par de días pues era una experiencia diferente a las vividas en el viaje. Por empezar, tanto al amanecer como al atardecer, se van a meditar a un templo. cantan una especie de salmos en honor al Dios y leen una párrafo de un libro que es como la biblia de ellos. Es un relato de una batalla. Pero siguiendo por orden, a la mañana hacen yoga. Nunca había hecho. No es la imagen que yo tenia. Te hacen mover los músculos de forma bastante activa. Ahora se de donde sacaron los ejercicios de plancha que están tan de moda en los entrenamientos. Por un momento me sentí nuevamente en pretemporada. Después de eso, desayunan. Y con respecto a la comida tienen reglas que respetan a raja tabla. En primer lugar son vegetarianos. Respecto a la cocina, no comen ahí adentro, pues primero ofrecen la comida a Dios, no la bendicen. Después de eso, se pasa a ayudar con las actividades propias de la finca. En mi caso, me toco ayudar con el sacado de arena en el río para una construcción que están haciendo. Esas actividades duran hasta el mediodía. Después se almuerza. Comida muy rica y sana por cierto. Tuve la oportunidad de probar la carne vegetariana hecha principalmente de gluten. Luego, el resto del día es libre. Fue una linda experiencia de convivencia con gente que pese a no ser de la religión de uno, son coincidentes en muchos aspectos. Y son concecuentes con lo que creen desde lo mas pequeño hasta lo mas grande. No pretenden acomodarse ni aggioenarse al mundo con tal de conseguir seguidores.
En fin, después de unos dias ahí salí rumbo a Quito. En la próxima les cuento que tal son mis dias por acá.

4 comentarios:

  1. Hermanito cuantas historias!! Cuidado con las infusiones que te den los hare crishna, no sea cosa que te embauquen y te tenga que ir buscar a ese lugar laberíntico!!
    Abrazo nene.

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  2. Jaja, todo vegetariano, esos muchachos si saben morfar sano. Abrazo

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  3. Veo que llegaste a Vrindavan.. que chévere que hayas disfrutado la experiencia!!. Saludos Pedrín!!.

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