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| La guitarra y el amplificador caleventor |
Finalmente
ayer fui a guitarrear a las peatonales de Salta.
Me acomodé y empecé a tocar. Mientras,
la gente pasaba como si nada, y Bernat (que estaba a tres metros) me confirmaba
lo que sospechábamos hace días y me decía: “joder, que no se escucha nada,
yo entiendo los temas porque ya los conozco, pero sino ni se entiende”. Y la
gente pasaba y nada. Era todo muy ruidoso. Me mudé de lugar, a uno menos ruidoso, y tampoco había mucha
diferencia. Solamente una niña de 4 o 5 años colaboró con la causa.
Había que
hacer algo. La única opción era amplificar el sonido.
A eso
fuimos. En las dos primeras casas de música no tenían ninguna solución e insistían
que le hiciera un agujero a la guitarra para enchufarla.